En nuestro último viaje a Paris decidí repetir la imagen que publique en esta entrada hace unos días, es algo que suelo hacer cuando una foto me gusta. Al llegar al puente que cruza el Sena tras la Notre Dame no os podéis imaginar la cara de sorpresa que se me quedó cuando observé que estaba plagado de lo conocidos como “candados del amor”.

He podido averiguar, lo cual no ha sido muy difícil, que estos candados se pusieron de moda en Italia debido a las novelas de Federico Moccia y está atravesando Europa. Los enamorados colocan un candado con sus iniciales en el puente y posteriormente tiran la llave al río, no quiero imaginar la cantidad de llaves que puede haber en este punto del Sena.
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Hoy he estgado en el REtiro madrileño y me ha sorprendido ver muchos de estos artilugios “olvidados” en múltiples enrejados o puertas metálicas. Curiosa nuestra actitud de copiar tó.
Mucho antes de Federico Moccia, los candados del amor forman parte de la tradición china; en la Montaña Amarilla de HuangShan hay miles, y las parejas suben allí a ponerlos. Desde luego, el lugar es de lo más idílico…